"Una vara de almendro" - 9

Por Mons. Pablo Galimberti

Mons. Pablo Galimberti

Lisandro ¿Loco?

Los últimos rayos del sol liberaban la “locura” de Lisandro. Con los pulmones a pleno corre varias vueltas alrededor de la manzana donde habita. Girando alrededor de un centro invisible el espacio anónimo se vuelve amable. En un monasterio italiano observé un aljibe con los puntos cardinales grabados; invitando al monje en su soledad, a recordar el eje invisible.

 “Alabado seas mi Señor, por la luna y las estrellas; en el cielo las has formado claras y preciosas y bellas…” cantaba Francisco de Asís.

 La esposa de Lisandro se sumaba aplaudiendo y en el barrio decían que ambos competían quien estaba más loco. “Parecer estar loco es el secreto de los sabios” (Esquilo). Para Lisandro, “la manzana”, espacio urbano con geometría simétrica, era como dar la vuelta al mundo. “La mujer contaba que desde que Lisandro le puso a la camiseta su edad grabando el 44 (número asociado a fuerza intrínseca para fusionarse con todo el universo), el número se cambiaba solo, justo en la fecha de su cumpleaños”.

 Para algunos las significaciones simbólicas del cuatro dependen de las del cuadrado y de la cruz. Desde la prehistoria el “4” se utilizó para significar lo sólido, tangible y sensible. Su relación con la cruz lo convierte en un símbolo de universalidad y totalizador.

 El ritual de Lisandro excedía una rutina física. “Habitar” no equivale sólo al “domicilio” catastral. “He descubierto una gran verdad. A saber: que los hombres habitan y que el sentido de las cosas cambia para ellos según el sentido de la casa… Mi territorio es algo muy distinto… es lo que los domina y los anuda, es la patria de mi amor…” (Saint Exupéry, Ciudadela, III).

Comprobé esta inspiración cuando la empresa argentina que construye “Altos de Fátima” en Salto me invitó para colocar una medalla de San Benito en los cimientos de la obra. Para protección de los obreros y de los futuros ocupantes. Un ritual fundacional en la misma línea.

La sabiduría “iniciática” resulta extraña para mucha gente, que acude a los amuletos o esoterismo. Una leyenda peúl dice que hay tres clases de locos: el que tenía todo y pierde todo bruscamente; el que no tenía nada y adquiere todo sin transición; el loco, enfermo mental. Pero algunos añaden otra: el que sacrifica todo para adquirir la sabiduría, el iniciado ejemplar. Según el Evangelio, la sabiduría humana es locura a los ojos de Dios y la sabiduría de Dios es locura para los ojos humanos.

Habitar un lugar invita a definir ejes y significados para no vivir en un espacio anodino y monótono. “De ser yo mismo una ausencia, un día encontré querencia”, soñaba Víctor Lima. Los lugares que habitamos resultan más amables al transformarlos en “querencia”. Al entrar en una casa enseguida percibimos señales si es un hogar, querencia o un simple espacio alquilado.

Misión cumplida. “Cuando cumplió 70 Lisandro no corrió más…. Y tampoco se puso más la camiseta… colgada en el lugar más visible de la casa había desteñido todo el verde hasta borrar los números blancos”. Si los derivados o múltiplos del siete implican una idea de totalidad, Lisandro completó su última vuelta. La Biblia abunda en ejemplos donde el empleo del septenario sirve para designar la totalidad de lo real e incluso de lo posible. Por eso podemos concluir brindando por Lisandro: ¡misión cumplida!

 

Publicado el jueves 29 de Abril de 2021 en Diario Cambio

       
 

 

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