VICENTE ALEIXANDRE


INICIACIÓN Y EVOLUCIÓN



Es más que probable que en el instante del joven consagrarse al arte que será su vida, se

produce un deslumbramiento por un modelo que, de alguna manera, encarna la difusa idea ya íntimamente poseída. Aleixandre leía novelas, "en concreto a Galdós", hasta que se produce el acontecimiento visible que alteraría su vida: la lectura de un libro de Rubén Darío, que le encareciera su amigo Dámaso Alonso. Es la antorcha que pasa de mano en mano, la misma que recogerá Miguel Hernández, y que le hará exclamar:

 


Con Vicente Aleixandre
y con Pablo Neruda tomo silla en la tierra.



Mantendrá Aleixandre su admiración por Rubén Darío ya sea citando sus versos o 

dedicándole un poema que no puede ser más elogioso y que culmina así:


Saber es conocer. Poeta claro. Poeta duro.
Poeta real. Luz, mineral y hombre:
todo y solo.

 

Como el mundo está solo,

y él nos integra. ("Conocimiento de Rubén Darío")

 

Cinco poemas, en la Revista de Occidente, y luego, tardíamente considerando la edad en que los poetas comienzan generalmente a publicar, en 1928, aparece Ambito, su primer libro.

Libro singular el del despertar de Aleixandre. Buen libro, pero extraño a su evolución, en primer lugar, por el verso breve 3, 5, 7, 8 sílabas en la mayoría de los poemas, y en la mayoría también, rima asonante, que llega en algunos casos a concretar romances.
En Ambito hay poemas que describen una anécdota ("La fuente, Ingres"), con minuciosidad impresionista, y otros que desarrollan una alegoría completa como el espléndido caso de "Idea", donde como nave submarina va surgiendo la idea de lo difuso del inconciente.
Libro romántico, modernista y juanramoniano pero, donde es fácil distinguir ya el apego a la palabra concreta, pulida en los talleres del idioma, para que salga a decir lo que debe, la palabra lavada para que brille, aislada y sola, reciba el sol y se destaque, por la fuerza misma de su sentido. Todo ésto y un elevado poder de sugerencia existe en el poema Adolescencia, que prefigura el trato a la palabra que le será propio a Aleixandre.
"Ambos -dice Luis Cernuda recordando aquellos años-, tras un primer libro de tono reticente y gesto recogido, cuya significación y alcance pocos percibieron, buscábamos mayor libertad de expresión.
Supusimos que podíamos hallar ésta a través del superrealismo, entonces en su boga inicial; y en este punto no sé si mencionar, además, aunque sólo con respecto a Aleixandre, el nombre de Freud, cuyas obras recuerdo que estaban en su biblioteca" (Orígenes Nº 26, VII, La Habana, 1950).
Y el segundo libro, publicado como tercero, Pasión de la tierra, representa, verdaderamente, otra búsqueda estética, en un todo distinta a la primera, y se podrá decir que, de ambas, extraerá una resultante que será su manera expresiva.

       
 

 

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