
Partícipe del resonante homenaje rendido a Góngora, organizado por la que se llamara desde entonces la "Generaci6n del 27", Vicente Aleixandre, galardonado con el Premio Nóbel en 1977 y fallecido en el 84 a los 86 años de edad, tal el tema del primer tomo de la plausible colección "Pirámide" editada por la Casa de Nuna.
Leonardo Garet, de quien apareciera recientemente Literatura de Salto, es también el autor de este libro, en el que estudia con sumo esmero la obra de uno de los poetas de lengua española más prestigioso y representativo.
Desde que leyera a Rubén Darío, despertando en él, según lo expresara, la atracción por la poesía, y bajo la influencia principalmente de Lautremont y Mallarme, Aleixandre evoluciona y se convierte en la mas subyugante expresión de la poesía como revelación de realidades esenciales, y en este tomo se reseña dicha evolución tan altamente valorable.
En las páginas iniciales destaca Garet la vertiginosa significación de metáforas alucinantes, relacionando "mano" con "luna" y "vientre" con "térreo", reconociendo en esas vinculaciones el postulado científico desarrollado por Jean Charon y que proclama como la "propuesta" de su trabajo, señalando en Aleixandre la identidad del hombre y de la tierra, del espíritu y la materia, que Bousono ya reconociera.
A ese reconocimiento del "poeta cósmico" como "poeta de la naturaleza" que se comenta inicialmente en el capítulo así titulado, suceden los capítulos "Poeta del amor", "Poeta del conocimiento" y "Poeta total", como reinversiones de los presupuestos intuitivos que animan a Aleixandre, según se advierte en poesías muy expresivas en ese sentido y que aparecen en este libro reproducidas. Rezuma en ellas un espíritu reflexivo hondamente arraigado así como en la singular "Historia del corazón", incisiva búsqueda del conocimiento que en el libro Sombras del paraíso conduce a una muy sugestiva recreación mitológica, a través de la cual, prescindiendo de toda fácil grandilocuencia, se evidencia poéticamente la unidad esencial del universo.
Utilizando además sabias indicaciones de Levi Strauss, Huidobro, Alvar, Gimferrer y otros, nos procura de este modo Garet una muy sensible comprensión existencial de un poeta en verdad excepcional, así como de la más válida dimensión de la poesía. Un trabajo, el suyo de muy recomendables enfoques, sin recurrir a vanas minucias estilísticas y atendiendo lo que más debe importar: la integración cabal del hombre con el universo, sentimiento que en Aleixandre fue fundamental. El mismo poeta lo expresó en una de las definiciones que se transcriben en el libro: "Fuente de amor, fuente de conocimiento, fuente de descubrimiento, fuente de verdad, fuente de consuelo, fuente de esperanza, fuente de sed, fuente de vida. Si alguna vez la Poesía no es eso, no es nada".
Semanario Brecha, Sección Culturales, Montevideo, 12 de julio de 1991