VICENTE HUIDOBRO

Hallazgo de la voz propia

 

El espejo de agua

- La evolución de su estética se presenta en dos planos, el teórico y el de la creación. En los años de mayor creatividad también se multiplican los manifiestos, las conferencias, las declaraciones, las polémicas. En 1916 publica el poemario que tendrá repercusiones insospechadas, El espejo de agua. En la primera composición, "Arte poética", se realiza una detenida poetización de principios y comienza para su autor la mayoría de edad. Dice la penúltima estrofa de "Arte poética":

 

Por qué cantáis la rosa, oh Poetas

Hacedla florecer en el poema

 

que según su propia explicación, se trata de una versión del mandamiento que le dijera un poeta aymará: "No cantéis a la lluvia, haced llover". Deseoso parece Huidobro que la originalidad de su planteo vanguardista, se pierda, sin embargo, en las miss primitivas y remotas fuentes de la poesía. Poesía y magia.

 

- Pocos años después, en 1921, dirá este fundamento: "Yo tengo derecho a ver una flor que anda o un rebaño de ovejas atravesando el arcoiris, y el que quiera negarme este derecho o limitar el campo de mis visiones debe ser considerado un simple inepto". (Conferencia en el Ateneo de Madrid, publicada como "Prefacio", de la edición española de Temblor de cielo).

 

- En los breves nueve poemas que conforman El espejo, Huidobro se muestra preocupado porque la creación sea capaz de suscitar respuestas emotivas del lector, pero superando claramente la actitud de desahogo del creador. Por la significación en el contexto de su obra, los historiadores le llamarían "libro bisagra". Ostenta la cristalinidad y la fuerza de una estética que se proclama a sí misma, pero en contados versos concreta, tal como anuncia y defiende, la invención de un lenguaje. Saúl Yurkievich ordena muy bien la importancia relativa de El espejo: "esta lejos todavía de las libertades y potestades proclamadas en los "Manifiestos". Es un libro menor en tono, extensión y alcance. Si por momentos revela mayor audacia metafórica, menos concatenación, algún avance en el proceso de disolución de las formas regulares, en general domina la búsqueda de sugestiones simbolistas, de la evanescencia, del matiz, el esbozo indeciso, la alusión suspensiva, las leves vibraciones, el alado temblor. No obstante Huidobro consideró estos poemas como cristalizaciones creacionistas; los incorporó traducidos y a veces algo modificados, a sus primeros libros en trances". ("Vicente Huidobro: el altoazor",en Fundadores de la nueva poesía latinoamericana, 3ª ed. Barral Editores, Barcelona, 1970).

- Quizás el rasgo mas significativo de El espejo de agua sea la radiante aparición del mundo exterior. En el poema "El hombre triste", se constata que las inequívocas señales de tristeza se representan por formas diversas de alejamiento, en localización cercana y concreta de elementos del mundo exterior que son, a su vez, los que agonizan y mueren: "Las cocas se fatigan", "Detrás de la ventana donde el jardín se muere", "En la chimenea languidece el mundo", "Un poco de muerte tiembla en los rincones". Idéntico espíritu anima la técnica de "El hombre alegre", donde la alegría se traduce en una apoteosis de los sentidos que culmina en:

 

El vuelo de los pájaros y el gritar de los niños

es del mismo color.

Verde.

 

- El mundo exterior da cuenta de estados anímicos prototípicos; aparece generalizado y con tradicional simbología; sin valor por sí mismo y con la pretensión de aportar una visión impersonal. Cuando en lugar de mirar lo exterior se objetiva con sutileza una experiencia completa y significativa, obtiene el mejor poema del libro y el más acabadamente creacionista. Se trata justamente del que da nombre al con junto y dice así:

 

El espejo de agua

 

Mi espejo, corriente por las noches,

Se hace arroyo y se aleja de mi cuarto.

 

Mi espejo, más profundo que el orbe

Donde todos los cisnes se ahogaron.

 

Es un estanque verde en la muralla

Y en medio duerme tu desnudez anclada.

 

Sobre sus olas, bajo cielos sonámbulos,

Mis ensueños se alejan como barcos.

 

De pie en la popa siempre me veréis cantando.

Una rosa secreta se hincha en mi pecho

Y un ruiseñor ebrio aletea en mi dedo.

 

- El espejo de agua es la imaginación que se desata de noche. Viaja ella, que es más inagotable que el universo. Es capacidad de retener al tú, que aparece en la tercera estrofa, pero es el medio de manifestarse el yo profundo de manera concreta.

- La última estrofa recoge las significaciones, el poeta esté de pie sobre su ensueño vuelto barco, y desde allí la continuidad de su canto. Es así escenario de plenitudes insospechadas, "una rosa secreta", que lo trasmutan en el propio canto: "un ruiseñor ebrio aletea en mi dedo".

- El poema se asienta en la intuición profunda que da origen al Creacionismo. La poiesis, para ser capaz de inventar un mundo nuevo, debe antes que nada, lograr el milagro del crecimiento personal del poeta. Y aquí se plantea. Sin teorizaciones.

       
 

 

Dirección para
contactarse con esta
página:

leogaret2017@gmail.com