CARTA DE JORGE ALBISTUR

 

Amigo: 

   Van aquí algunas primeras impresiones sobre tu trabajo, muy difícil de juzgar, pues hay allí una unidad incuestionable en el estilo - por así decir - pero una variedad un poco desconcertante en lo temático.

   Pero vamos a lo esencial. La cita de Jeremías pone en el centro una cuestión religiosa. o atinente al relacionamiento del hombre y un dios. Este dios se revela pero se oculta: Jeremías ve una rama de almendro, algo misteriosa, inexplicablemente alusivo a una condición de lo divino: florece aún antes de la primavera, porque es el "saqued", el que vela. ¿Vela o cuida el hombre por Dios o, por el contrario, es Yavé el que vela por Jeremías, su profeta? ¿Vela el hombre de estos cuentos poéticos o poemas historiados? Según el capítulo 3, sólo la inocencia de la niña de nueve años. El cartel con letras rojas suena como una amenaza. El que no sabe salvarse, ¿no se salva de sí mismo? ¿Ayuda Dios al que no sabe salvarse? La misericordia - es decir, Cristo - no está en juego en todo esto, como no lo está en Jeremías, que llora como un niño al saber que será profeta. ¿Hay algo del desamparo humano en ese almendro de "El viajero" que puede ser cualquier fruta? La seguridad del viajero de volver sobre sus pasos, ¿habla de una esperanza siempre renovada, o de la angustia de un almendro que nunca será tal? ¿O debemos entender que la verdad del sinsentido está insinuada en varios capítulos, y que los hombres, como las cosas, no deberían preguntarse por su existencia? ¿Y si todas las respuestas posibles fueran igual y relativamente válidas? 

   Tal vez sea una sobrelectura, pero acaso la angustia explique a ciertos personajes que padecen alguna oscura obsesión: el coleccionista, el aferrado al árbol genealógico en "Pueblo Emanuel", por ejemplo. Esta especie de simplificación enfermiza de uno mismo reaparece en "Las dos mitades", pues todos, de nacimiento, conocemos y padecemos una fragmentación mucho mayor: somos muchos. De manera equivalente: además de ceguera y espejismo, ¿no hay otras experiencias de lo que se puede ver (cap. 4)? Un texto clave -¡y muy bueno! - es "La negación de la lluvia", que hermana como pocas veces lo filosófico a lo sensorial y lo emocional  Subrayo: "La lluvia reúne las cosas". "Salir a la calle un día de lluvia permite sentir que formamos parte de un todo". El capítulo se llama "La negación de la lluvia", pero la amamos. ¿Quién desearía perderse la plenitud?

    Vos decidirás qué hacer con este libro. Creo que tenés que publicarlo, porque es de las cosas mejor escritas entre nosotros. Por lo que hablamos el otro día, vos mismo estabas sorprendido al contar cómo fue la génesis de este material, que algo pareció dictarte o susurrarte. Quizá por esa condición de texto "dado" te resulte más difícil volver sobre él para tratar de resignificar algunas cosas. o de esclarecer hermetismos demasiado exigentes. Pero tenés que publicarlo. Ojalá ésta y otras lecturas te sirvan para rever. Hay muchas cosas profundas aquí. No podés dejar que se queden en silencio. Dicho sea de paso: es la primera vez que veo en lo que escribís una inquietud religiosa importante. ¿Será la edad? Imagináte yo, con casi ochenta! Pero tal vez no sea eso. El hombre siempre será una pregunta. Ya casi me interesan sólo los libros que se alzan como una interrogación, y por eso voto por éste. Un abrazo.

       
 

 

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