Leonardo Garet.

 

Leonardo Garet nació en Salto (Uruguay), hacia el año 1949. Es Profesor de Literatura en Enseñanza Secundaria desde 1972. Profesor del Instituto de Estudios Superiores de Montevideo, Cátedra de Literatura Uruguaya, 1973. Profesor del Instituto de Filosofía, Ciencias y Letras, Cátedra de Literatura Española, 1978. Profesor del Instituto Cultural "Casa de Nuna", 1980. Orientador de Talleres Literarios del Ministerio de Educación y Cultura desde 1988. Miembro Número Fundador de la Academia Uruguaya de Letras. Director de Publicaciones de Ediciones "Los Talleres" y "Casa de Nuna".

Entre sus creaciones literarias se destacan los libros de narrativa Los hombres del agua (1988), Los hombres del fuego (1993); y los libros de poesías Palabra sobre palabra (1991), Octubre (1994). También posee varios volúmenes de crítica literaria, como Literatura de Salto (1990), La pasión creadora de Enrique Amorim (1990), Viaje por la novela picaresca (1991), Vicente Aleixandre (1991), y Vicente Huidobro (1994). Específicamente sobre la obra de Horacio Quiroga, Garet ha publicado los siguientes textos: Horacio Quiroga (1978), el "Prólogo" a una edición de Los desterrados (1987), el "Prólogo" a Selección de homenaje (1987), Encuentro con Quiroga (1994), y la compilación que incluye textos propios- del volumen Horacio Quiroga por uruguayos (1995), y la edición anotada Horacio Quiroga: cuentos completos (2001). Actualmente, Leonardo Garet reside en Salto, donde dicta cursos de enseñanza secundaria, dirige talleres literarios, escribe e investiga.

La obra de Leonardo Garet ocupa otro lugar de relevancia entre la de los críticos de Horacio Quiroga, y esto por varios motivos. De hecho, Leonardo Garet es, sin lugar a dudas, uno de los críticos contemporáneos más importantes de la obra de Quiroga, tal vez el más importante entre los nacionales, y en este sentido, su actividad crítica ha sido decisiva para mantener vigente y activa la discusión sobre los diferentes aspectos de la producción quiroguiana.

En este punto, Garet se asemeja en algo a Monegal, pues también Garet, a través de varios textos, ha dejado explícita su intención de consolidarse como una autoridad en la lectura de Quiroga, es decir, alguien que notoriamente puede considerarse y reconocerse como un crítico de Quiroga. Sin embrago, la crítica de Garet y la de Monegal se diferencian en un punto. En efecto, pues, si bien es cierto que, como decíamos, la producción de Monegal sobre Quiroga fue muy abundante, ello aconteció, empero, en detrimento de la variedad, vale decir, que Monegal escribió mucho sobre Quiroga, pero siempre escribió, más o menos, sobre las mismas cosas, y acaso no hay hipérbole en afirmar que, en sustancia, todos los textos suyos no sin sino reescrituras sucesivas de un único texto principal. En cambio, Garet, que también escribió mucho sobre Quiroga, escribió y se refirió acerca de las cosas más heterogéneas, y en cada texto suyo es posible apreciar siempre una cierta intención de novedad, de descubrimiento. Pero además de esto, la obra de Garet sobre Quiroga es importante porque es acaso Garet, precisamente, el gran antologista de Quiroga, esto es, quien ha llevado a su término más alto el empleo del recurso de la antología como forma de divulgar y fomentar el conocimiento de la obra de Horacio Quiroga, tal como se desprende de la gran cantidad de antologías suyas.

Sin embargo, en términos generales, y más allá de sus innegable importancia, creemos que tampoco la lectura de Quiroga, actualmente, puede caracterizarse por grandes variantes respecto de la de algunos de sus predecesores, es decir, que creemos que Garet puede considerarse un continuador de relevancia dentro de una larga corriente de la lectura de Quiroga que ha tenido su inicio con la obra de Zum Felde. Esto, sino para el conjunto de la obra de Garet, vale al menos para aquellos grandes problemas que, a lo largo de toda su producción, éste se ha planteado a propósito de la obra de Quiroga. En efecto, pues también para Garet, como para Zum Felde y Monegal, leer, estudiar y explicar la obra de Quiroga es dar respuesta a tres grandes órdenes de cuestiones: 1) las filiaciones literarias de Quiroga; 2) sus temas más característicos; y 3) sus textos más importantes.

Veamos, a continuación, de qué modo ha respondido Garet a esas grandes interrogantes:

 

1. Quiroga y la tradición literaria según Garet.

 

Leonardo Garet ha intentado en varias oportunidades poner en orden el conjunto de las influencias literarias de Quiroga. Por ejemplo, en el "Prólogo" a los Cuentos Completos del escritor, y haciendo referencia a los relatos que involucran motivos de la selva, señala Garet que una de las características de las composiciones de Quiroga en cada uno de sus libros ha sido la "combinación de textos de distinta factura", y particularmente, sobre Cuentos de amor de locura y de muerte, que se trata de "un mosaico de estructuras y temas". Según Garet las principales influencias literarias de los textos de Horacio Quiroga son:

a) el realismo mágico: - En sus artículos de Horacio Quiroga por uruguayos, explica Garet las vinculaciones de su obra con el realismo mágico. Así, señala que en relatos tales como "la esfera", del libro Más allá donde la historia de los hechos comprobables transcurre inobjetablemente pero, como a trasluz, el lector tiene la otra historia, la que está en la creencia lugareña del Chaco, que puede aproximarse a la superstición-, Quiroga paga tributo (sin saberlo) a la "realidad mágica" o al "realismo mágico", óptica de la realidad propia y exclusiva de los latinoamericanos, como ocurre en autores como García Márquez, Carpentier, y Rulfo, aunque Quiroga es pionero de todos ellos en América.

b) Edgar Poe: haciendo referencia a las influencias que es posible advertir en la lectura de la producción literaria de Quiroga, señala Garet la importancia que para el desarrollo de los temas y la estética general de su obra habría tendido la lectura de escritores tales como: el norteamericano Edgar A. Poe, en lo que dice relación con los temas y también, fundamentalmente, en su concepción de la mejor manera de componer un cuento.

c) Fiodor Dostoievski: recuerda Garet, muy brevemente, algunos de los autores señalados por Quiroga en su "Decálogo del perfecto cuentista": Maupassant, Kipling y Chéjov, está la influencia de Fiodor Dostoievski, fundamentalmente, en lo que tiene relación con la "atmósfera" general de sus relatos.

d) el realismo latinoamericano: También dice que, a partir del tema de la presencia y omnipotencia de los elementos naturales, algunos cuentos de Quiroga recuerdan a Doña Bárbara y La vorágine.

e) Otros: También en su artículo "Horacio Quiroga en el cincuentenario de su muerte" incluido en el volumen Horacio Quiroga por uruguayos - Garet refiere brevemente sobre algunas de las huellas de la prosa de Quiroga, como Poe, Kipling, Maupassant, Chejov y Hawtorne. Asimismo, en su artículo "El narrador en un cuento", y en ocasión de señalar algunas de las alegorías contenidas en el relato "La insolación", señala las influencias que en él se advierten de la Divina Comedia (Canto XXVI), si bien estas referencias son explicadas de un modo muy oscuro y casi por completo ininteligibles.

 

2. Los grandes temas de Quiroga según Garet.

 

Si dirigimos ahora nuestra atención a aquellos grandes temas que Garet ha destacado en la obra de Quiroga, nos encontraremos con que, en términos generales, sus ideas no difieren mayormente de las de sus antecesores.

a) la Muerte: Por una parte, Garet persevera en su intento de destacar los aspectos trágicos, patéticos, lúgubres y bizarros de la escritura quiroguiana, lo cual es, si bien se mira, una consecuencia casi inevitable de la perspectiva biograficista anteriormente referida. Así, por sobre todos, el tema de la muerte.

En este sentido, señala Garet en su artículo "El narrador en un cuento" que es un extenso análisis entorno al relato "La insolación"- que: "La no aceptación de la muerte y las diversas formas de enfrentarla y sublimarla, es el tema casi unánime de los cuentos de Quiroga". También señaló que "La inquietud creadora de Quiroga encontró su cauce seguro en el tema de la muerte. Exploró un abanico de asuntos, paisajes y formas expresivas, pero fue un escritor esencialmente monotemático: el hombre ante la muerte, las distintas maneras de morir.

Por otra parte, el valor de sus cuentos radica, fundamentalmente, en la convicción de sus agonías". En este contexto, señala Garet que con el advenimiento de Cuentos de amor de locura y de muerte (1917), Quiroga habría dado, a la vez que con su estilo propio, con su "tema". Igualmente, señala que "no es preciso recurrir a claves sicoanalíticas" para advertir la presencia casi obsesiva en sus relatos de temas como la muerte y el miedo.

b) la omnipotencia de los elementos naturales, la hostilidad del clima, las alternativas de "monte" y "campo", y el quehacer como la prolongación de luchas, experimentaciones y transgresiones . Así, explica que el tema de los elementos naturales tiene fuerte presencia en relatos como "La insolación" (sol) y "Los mensú" (frío y lluvia), o "El simún" (tormenta de arena).

c) La Selva: explica que Quiroga fue el conquistador de la selva para la literatura, despojándola allí de todo "maniqueísmo y decorado cartón". Explica que "Misiones o Chaco, son en la producción de Quiroga, lugares visualizables. Si algo no tiene su selva es un nombre de lugar geográfico proveniente de la ficción. La selva son los canales por donde se vierte la historia del hombre. La del hombre de siempre y la historia total".

Sobre este punto, corresponde referir lo expuesto en su artículo "El sistema planetario de Horacio Quiroga": allí Garet explica que, en un principio, la "esfera" de la selva, Quiroga la realizó siguiendo la senda iluminada por Kipling, conforme su sentimiento de la selva construido desde la ciudad; sin embargo, de pronto Quiroga advierte que su concepción del mundo no puede conformarse con la técnica del escritor inglés, pues así solo logra una caricatura de lo que piensa.

Así, paulatinamente, Quiroga abandona el plano de la "influencia literaria" para pasar al testimonio: deja que Kipling se aleje y toma el paisaje por él directamente conocido en su experiencia personal, lo ilumina con la luz de su deseo y lo transforma, y el resultado es, entre otros, Cuentos de la selva para niños. Sin embargo, explica también que esta visión de la selva de Quiroga se encuentra muy bien perfilada en los textos del libro Suelonatal (resumen de un importante número de cuentos para niños que fueron apareciendo en Billiken y Caras y Caretas) y en los relatos "Anaconda", "El regreso de Anaconda", "La Señorita leona" y "Juan Darién". La Naturaleza como proyección del Yo: Explica Garet que los grandes escritores de todos los tiempos fueron intérpretes de la desmesura: desmesura de la imaginación en el caso de los que tuvieron como fuente a la mitología, desmesura de la fe en las obras medievales, desmesura de los conflictos del hombre en el Renacimiento. "Pues bien, desmesura de la naturaleza parece ser la tónica de la literatura americana: Rómulo Gallegos, Eustasio Rivera, Gumaraes Rosa, Alejo Carpentier, García Márquez y Horacio Quiroga. Pero de todos ellos, Quiroga es el primero en sentirla como escenario de sicologías complicadas, el que encuentra en ella algo más que un simple telón de fondo de luchas sociales".

e) El mundo invisible o el infinito no-verificable: Quiroga es uno de los precursores de la literatura fantástica y de los fenómenos paranormales de la ciencia y la técnica. Así, sobre el relato "El diablito colorado", Garet explica que en él se alterna la ternura del mundo inmediato de los niños, con la poesía y la fantasía propia de las leyendas de hadas (si bien es cierto que es éste, dice, el único cuento de hadas del gran contador de cuentos, y en él la "esfera de la poesía" se superpuso a la "esfera de la selva"). Sobre el libro Más allá señaló también que debería ser reconocido como un precursor de Borges y Bioy Casares.

f) El absurdo: Explica que, por ejemplo, el libro Los desterrados debe considerarse como un paradigma de un tema constante en Quiroga: lo "absurdo de lo real". Se trata, dice, del absurdo cotidiano (a diferencia del absurdo simbólico, por ejemplo, de Kafka), como el absurdo del valor de la vida en "Van-Houten", el de la acción en "El techo de incienso", el del carácter de Juan Brown y Rivet en "Tacuara-Mansión", o el absurdo de la muerte en "El hombre muerto".

g) El humorismo: dice que éste humorismo es una forma de comprensión que no tiene nada que ver con la risa, pues no es "el de golpe y porrazo", sino el de situaciones a veces planteadas desde una imagen: el caballo de Juan Brown doblándose bajo su peso; el cochecito a los saltos en "La cámara oscura"; el comportamiento de Orgaz ante los burros de Bouix; Orgaz arrastrando un lagarto por la cola; la forma de resolver su obsesión arquitectónica de Malaquías Ruvidarte, y su frase que lo hace inolvidable; "cávalo de pau". Por lo demás, señala Garet que en los cuentos de Quiroga el tema del humor aparece muy relacionado con el del amor. Así, explica, "Lucila Strindberg", entre serio y humorístico, destaca el amor frustrado, y "Un idilio" ostenta un final feliz que no es más que el encuentro inicial de la pareja; el humorismo en este caso es la vía de acceso a una situación difícil. En todo el volumen Anaconda, el tema del amor sigue los carriles del humor: un cisne declara que muere por amor en "El canto del cisne"; un novio agoniza de hambre al visitar a su novia y soportar las comidas [...] de su suegro dietético; una rosada relación sentimental no es más que un sueño en "Miss Dorothy Phillips, mi esposa". También, sobre el volumen El Salvaje, dice que una de las novedades temáticas que trae es la presencia del humor. Así, explica, en "Tres cartas... y un pie", y en "Cuento para novios" se unen una actitud humorística nacida de minuciosas observaciones. En ambos cuentos, agrega, Quiroga logra los pocos momentos de risa que hay en su obra, atendiendo respectivamente a los juegos del galanteo y a las pequeñas desventuras de la vida conyugal.

h) Los animales: explica en "El sistema planetario de Horacio Quiroga", que, por ejemplo, todos y cada uno de los Cuentos de la Selva, proponen un más alto ideal de convivencia entre los animales y el hombre, pues: "La gama ciega" es un canto a ala solidaridad en esa imagen final del cazador esperando a la gamita para agasajarla; lo mismo que en "La historia de dos cachorros de coatí y de dos cachorros de hombre", donde se pone por encima del dolor personal la felicidad del otro; en "La tortuga gigante" y en "El paso del Yabebirí", la felicidad depende de la bondad (y en el primer caso, además, de la salud), estableciéndose un verdadero programa de vida; se proclama la convivencia pacífica en "La guerra de los yacarés"; la simpatía por el más débil en "El loro pelado"; y la felicidad del trabajo en "La abeja haragana".

i) La ciudad: Garet dice que el tema de la Naturaleza en Quiroga no puede ser comprendido sin oponerlo al tema de la ciudad. Así, la oposición ciudad ? naturaleza aparece en toda su obra, pero con mayor énfasis en el relato "El sueño" (El Salvaje). Otra forma de presenatar esa dicotomía es a través del símbolo de la fábula: "Juan Darién", "El león" o "La señorita Leona", donde el animal es siempre la libertad y lealtad. Garet hace también referencia a la presencia de otra esfera en los cuentos de Quiroga, la "esfera de la ciudad", y pone como ejemplo de esto Pasado amor, "porque en esta novela dice- aparece en forma expositiva y sin metáforas, la posición de su autor con respecto a la naturaleza y a la dicotomía ciudad ? naturaleza".

El tema de la ciudad, dice Garet, es constante en Quiroga. Sin embargo, señala con acierto que, a diferencia de lo que ocurre con el tema de la selva, en la obra de Quiroga la ciudad solo se adivina, es decir, no se palpita, no es más que calles como distancia inevitable, pues jamás aparece el placer de la ciudad o el orgullo citadino.

Por ejemplo, en Los arrecifes de coral, la ciudad, la calle, la relación humana de la sociedad, aparece lejana o francamente inexistente. También es en la ciudad dónde el gran quid de los personajes de Quiroga ?la lucha heroica contra el entorno- menos se hace notar. De ahí que sus argumentos ciudadanos sean reiterativos, como el motivo de las inevitables y protocolares visitas a las familias de las novias de los personajes. Además, garet nota que la ciudad aparece siempre en Quiroga bajo un signo negativo: en ella todo es corrupción administrativa, inmoralidad absoluta en el ejercicio del poder. Sin embargo, señala también que otros grandes temas de Quiroga, como la locura, el amor y la poesía, solo aparecen en los cuentos de ciudad.

j) La locura:. Define la locura como aquellos momentos y obras en donde el Yo es en sí mismo preocupación literaria y cuando sólo desde él se explica y justifica la acción, cuando el narrador acompaña los movimientos de la siquis como el único acaecer literario y dicha siquis presenta, obviamente, signos notorios de anormalidad. Tal es un tema presente a lo largo de toda la obra de Quiroga: los textos juveniles "Sadomasoquismo" (1900), "Reproducción" (1900), "Fantasía nerviosa" (1899), y "Para noche de insomnio" (1899); en Los arrecifes de coral; en El crimen del otro; en Los perseguidos (dónde se ve más claramente); en Historia de un amor turbio; en Pasado amor; y en los cuentos de Más allá "El conductor del rápido" y "Su ausencia". No obstante, y si bien según Garet, la locura es un tema importante de los textos de Quiroga, ésta solo aparece en su total dimensión en los relatos de ciudad. Esta opinión la repite, asimismo, en su recopilación de cuentos: Horacio Quiroga. Cuentos de ciudad, cuando dice que son excepcionales los casos de personajes que sufran alguna alteración síquica en la selva, mientras que en los textos de ciudad son más frecuentes: "Fantasía nerviosa" (1899), "Para noche de insomnio" (1899), "Sadomasoquismo" (1900), "Reproducción" (1900), "Los perseguidos" (1905), "El almohadón de plumas" (), Historia de un amor turbio (1905), "El conductor del rápido" (..) y "Su ausencia" (...).

k) El Amor: según Garet, este tema pertenece casi en exclusividad a los relatos de ciudad, pues en la "esfera de la selva" no hay cuentos de amor, o en todo caso, las parejas van allí a disociarse, o se trata directamente de personajes viudos o solitarios. El amor aparece en los cuentos de Quiroga siempre regidos por los convencionalismos sociales, económicos o religiosos. Hay, en sus personajes, una cierta incapacidad para el amor puro, como se ve en "Suicidio de amor", 1910; "Las dos Julietas", 1909; "Una estación de amor"; Las sacrificadas, o en Historia de un amor turbio. Por lo demás, en el amor de los personajes de Quiroga nunca hay alegría, pues no pueden jamás resolver la antinomia de idealización y concreción sexual, polos de la realidad erótica, en gran parte, por culpa de los prejuicios sociales anteriormente anotados . Dice también: "En casi todos los cuentos ciudadanos de Quiroga aparece el amor como asunto central. Todos ?salvo "La meningitis y su sombra", de amor triunfante- están marcados con el signo de la frustración: "Estefanía"; "Silvina y Montt"; "El ocaso"; "Lucila Strindberg"; "Una estación de amor"; "El solitario" y "La muerte de Isolda".

l) Las supersticiones: Garet señala que la constante tentativa de los críticos de encasillar tranquila y seguramente a Quiroga como un escritor "realista", ha llevado a que pierdan profundidad los estudios e interpretaciones de los momentos alucinatorios que enriquecen los momentos culminantes de sus mejores cuentos. Para ilustrar esto, señala Garet algunos cuentos de Quiroga en que aparecen supersticiones: "El Yaciyateré" (Anaconda), dónde se presenta el tema de un animal cuyo canto presagia la muerte; "La insolación" (Cuentos de amor de locura y de muerte) donde se presenta la creencia campesina de que los perros ven la muerte y al espectro; "La Patria", donde aparece una superstición que involucra a la lechuza: "el estridente pajarraco de la previsión"; "Los cazadores de ratas" y "La serpiente de cascabel", dónde se expone la superstición de que una víbora busca venganza en el mismo lugar en que halló la muerte su pareja; "El lobisón" y "En el yabebirí", en que se cuenta la creencia de alguien que se transforma en animal, conforme el mito clásico de la licantropía; y "El Divino" (Anaconda), en que aparece presentado escépticamente el tema del curanderismo, los poderes ocultos, y el fetichismo.

Garet señala también que junto a los de Eduardo Acevedo Díaz y Javier de Viana, los cuentos de Horacio Quiroga hablan a las claras de las supersticiones uruguayas y rioplatenses, que son parte de la gran tradición de las supersticiones americanas, presentes en la obra de autores como Alejo Carpentier, García Márquez y Jorge Amado.

 

3. Los mejores textos de Quiroga según Garet.

 

Si, por último, consideramos el conjunto de textos que el profesor Leonardo Garet ha privilegiado al momento de abordar el estudio de la obra de Quiroga, veremos..

Uno de los textos que, a juzgar por las afirmaciones de Garet, mayor importancia le ha atribuido, ha sido el cuento "La insolación" , texto al que dedica un extenso análisis en una ponencia ocurrida en ocasión de las Jornadas de homenaje a Horacio Quiroga. Según Garet, la importancia de este relato es doble: por una parte, considera que se trata de uno de los mejores logrados estilísticamente; por otra parte, opina que también que en él se encuentran consagrados muchos de los temas a los que obsesivamente retorna Quiroga una y otra vez, como la abrumadora omnipotencia de los elementos naturales, la hostilidad del clima, las alternativas de "monte" y "campo", el quehacer como la prolongación de luchas, experimentaciones y transgresiones, y la soledad del hombre ante la muerte, y que, en este sentido, "La insolación" puede considerarse un cuento "en el que está todo Quiroga" . Si bien también afirma, con toda razón, que "La insolación" es una de las pocas ocasiones en que Quiroga da entrada a los motivos "fantásticos" y "supersticiosos" que permiten incluirlo junto a las imaginaciones espectrales de Juan Rulfo, aunque, sin embargo, no arroja sobre este punto mayor luz-.

El proceso de canonización de textos de Quiroga llevada a acabo por Garet continúa en el "Prólogo" a su edición de los cuentos completos del narrador. Allí, y como consecuencia casi necesaria de la perspectiva biograficista de la obra del narrador que explícitamente ha asumido, señala algunos cuantos textos que considera casos paradigmáticos de la estrecha relación entre la "vida" y la "escritura" del autor, como por ejemplo, la mención del Diario de viaje a París y las Cartas de un cazador. Igualmente, en aquel texto, señala Garet algunos de los textos que considera más representativos de la estética general de su literatura: "Los buques suicidantes" (1906); "El almohadón de plumas" (1907); "La insolación" (1908); "La gallina degollada" (1909) ?recogidos en Cuentos de amor de locura y de muerte (1917)-, "El hijo" ?Más allá(1935)-, "El síncope blanco" (1920); "El espectro" (1921) ?El desierto (1924)-; y "La insolación" ?Los desterrados-.

En su libro Literatura de Salto, y que es un intento de presentar un panorama histórico muy amplio de la producción literaria salteña hasta la fecha, y en que se incluyen no solo autores nacidos en el departamento sino otros tantos llamados salteños" por adopción"- más bien que consagrar un conjunto de textos, Garet privilegia un "período" de la creación de Quiroga, que incluye textos muy diversos. Este período, llamado de "mayoría de edad" o "de madurez", no comenzó ?como dice cierta crítica - con Cuentos de amor de locura y de muerte (1917), sino al menos unos diez años antes de la publicación del libro, cuando comienzan a conocerse los "cuentos misioneros", así como tampoco es este libro ?como quería Monegal- el principio de la decadencia que se arrastraría hasta Mas allá (1926), pues muchos de los relatos que componen este volumen fueron creados en el período misionero. Posteriormente, luego de realizar un repaso ?un poco caprichoso- por varias composiciones de Quiroga, concluye: "No creemos que se pueda aceptar una superación de los valores estéticos logrados por Quiroga ya en 1908 con "La insolación". Ya estamos ante una cumbre insuperable del arte de narrar, y ninguno de sus cuentos cimeros puede valorarse en más que éste, escrito cuando aún estaba acercándose al ambiente de la selva".

Pero fue en su libro Encuentro con Quiroga, donde Garet ha llevado a cabo una de sus más importantes y explícitas valoraciones sobre los diferentes textos de Quiroga, al proponer, en un apartado titulado "Repaso a sus obras", y luego de un análisis breve de cada una, un cierto juicio o una cierta valoración de las mismas. Veamos así, a continuación, que dice Garet a grandes rasgos sobre cada uno de los textos que componen la obra de Quiroga:

A) Publicaciones iniciales: en diarios ("Para los ciclistas. De Salto a Paysandú"; y "Diario de viaje a París") y en revistas ("La Revista del Salto"; "La Revista Social"; "Gil Blas"): Garet señala que "todo Quiroga está en esas publicaciones iniciales", por lo que debe considerárselas de suma relevancia en el examen de su obra.

B) Cuentos publicados en revistas: ("Caras y Caretas", "Fray Mocho", "Atlántida", "La Nación"; "Nosotros", "La Prensa", "El Diario", "El Hogar", "Plus Ultra", "La Revista Popular", "Mundo Argentino" y "El Gran Bonete"): Garet señala que gran parte de estos cuentos no exceden ni por su forma, ni por su ambición o profundidad, el hilván propio de la anécdota, pues oscilan entre la figura del relato casi oral y el cuento con pretensión literaria. Sin embargo, hay textos en ese grupo en que se encuentra "el verdadero Quiroga": "Los precursores" (1929), "La vida intensa" (1908); "Los chanchos salvajes" (1909); "Los guantes de goma" (1909); "En el Yabebirí" (1907) y "El lobisón" (1906).

C) Nouvelles, bajo el seudónimo de "S. Frogoso Lima": ("Las fieras cómplices, 1908; "El mono que asesinó", 1909; "El hombre artificial", 1910; "El devorador de hombres", 1911; "El remate del imperio romano", 1912; y "Una cacería humana en África", 1913): Garet señala que no es lo mejor de Quiroga, que no está allí su voz, pues "Frogoso se parece más a Poe que a Quiroga".

D) Libros publicados.

  1. Los arrecifes de coral: Dice Garet que, en esta obra, Quiroga vierte confusamente mal asimiladas influencias literarias, sin guardar ponderado equilibrio

    sobre los temas. Cree que innova estéticamente y que socava con esto el orden burgués; pero en realidad el libro solo importa históricamente porque representa la aparición del simbolismo en el Uruguay conforme la misma opinión de Zum Felde-, y no por lo que hay de verdadero mérito en él.
     
  2. El crimen del otro: Garet comparte el descubrimiento que de los valores
    críticos de este libro hiciera José Enrique Rodó, cuando se los hizo saber al propio Quiroga: "Me complace muy de veras ver vinculado su nombre a un libro de real y positivo mérito, que se levanta sobre los comienzos literarios de usted, no porque revelaran falta de talento, sino porque acusaban, en mi sentir, una mala orientación. En cambio su nuevo libro me parece muy hermoso".
     
  3. Los perseguidos: Sobre este volumen dice Garet que "es el gran paso de Horacio Quiroga en el logro de su voz y, curiosamente, se trata de un cuento ?o nouvelle- ciudadano [...] Con respecto aLos perseguidos, Leopoldo Lugones lo reconoce como "la primera prosa intelectual del Plata" y le pronostica que será "uno de los primeros estilos del habla castellana".
     
  4. Historia de un amor turbio: Garet comparte el juicio que sobre esta novela hiciera una vez Washington Benavides: "...es una buena novela [...] tiene una notable fluencia narrativa, que no revela lo trabajado de su creación".
     
  5. Cuentos de amor de locura y de muerte: Garet cree que con esta obra "América
    reconoció la voz de su primer cuentista", ya que este libro se ha convertido con justicia "poco menos que en emblema de la obra y el nombre de Horacio Quiroga".
     
  6. Cuentos de la selva para los niños: este libro es nada despreciable, dice Garet, ya que "El Quiroga experimentador de temas y estructuras
    " se hace presente en él, dando como resultado visible "muchos de los cuentos más queridos de los niños".
     
  7. El Salvaje: este libro es importante, dice Garet, porque con él se abre un abanico de perspectivas temáticas: la convivencia con épocas prehistóricas, la posición ante la religión
    y la guerra, los cuentos misioneros, los humorísticos y los de amor.
     
  8. Las sacrificadas: Dice Garet: "De verdadero fracaso hay que catalogar a esta obra tanto en realización técnica como en la liviandad en el trato de los temas".
     
  9. Anaconda: "Con Anaconda, uno de sus libros más populares por su cuento homónimo, se reafirma la valorización de Quiroga".
     
  10. El Desierto: es importante porque "preanuncia la unidad de Los desterrados, con su organización
    temática en tres secciones".
     
  11. Los desterrados: "En él ?dice Garet- confluye y se consuma lo mejor de Quiroga".
     
  12. Pasado amor: Se trata, dice Garet, de una nueva demostración de la "poca fortuna" de Quiroga en el género
    de la novela.
     
  13. Suelo natal: si tomamos en cuenta que el libro se publicó en 1931, y que hasta 1936 se reeditó anualmente, hemos de creer que fue importante.
     
  14. Más allá: En un apartado titulado "Afinando la puntería", discrepa con el lugar común al que han llegado otros críticos de Quiroga ?como Noé Jitrik, Nicolás Bratosevich y Emir Rodríguez Monegal- de creer que Los desterrados representa su culminación como escritor y como intérprete de la selva, y que, como tal, el libro Más allá indicaya un descenso de su arte -con la sola excepción confirmatoria de la regla del texto "El hijo", que aparece como el único sobreviviente del tema misionero. En cambio, y tomando en cuenta la fecha de la primera publicación de los once cuentos de Más allá (todos entre 1923-1933), Garet señala que seis de ellos son del mismo año o anteriores a Los desterrados, y que sólo cinco son de fecha posterior, incluido "El hijo", considerado el mejor de la serie. Así, descree Garet de la "simplificada parábola ascensión ? cima ? descenso", proponiendo un interesante rescate del libro Más allá. Por lo demás, señala también con acierto Garet que es imposible hablar de "declinación" cuando El crimen del otro, Los perseguidos eHistoria de un amor turbio preanuncian tempranamente los temas de Más allá.

 

E) De la vida de nuestros animales: no hay buena crítica de esta serie, pero dice Garet que: "El naturalista, el hombre práctico, el narrador y el poeta, se conjugan de diversas maneras en estas observaciones que se realizaron a lo largo de los años en distintas revistas de Bs. As."

F) Cartas de un cazador: dice Garet: "Lo que es relevante [en ellos] no es la variedad temática ?que se mueve dentro del título de la serie- sino el carácter orgánico que se pretende con recurso variados".

G) "El Soldado", una obra de teatro: dice Garet: "En términos valorativos se puede decir que a su planteo sólo le faltó ?quizás- las identidades cuestionadas para ser, inobjetablemente, un experimento teatral de vanguardia. Lo es igualmente, sobre todo por el sutil cambio de planos y la resolución de innegable raigambre cinematográfica".

H) La vida en Misiones: de esta serie de artículos dice Garet, poco más o menos, que es importante en la medida en que es perceptible en ella una "evolución del testimonio de hechos y circunstancias exteriores, al testimonio del yo, sus creencias y recuerdos".

 

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