El País

 

PENTALOGÍA

 

De Salto, ciudad privilegiada en la literatura nacional, que dio y sigue dando, como la sabrosa pulpa de sus naranjas, nombres gloriosos o altamente promisores llega este joven poeta Leonardo Garet, quien con su primer libro, se inicia públicamente en el difícil ejercicio del arte poético, trayendo una sugestiva visión de un mundo que le es propio, es decir, esa recreación del mundo que es toda poesía verdadera, transfigurado por la calidad de la palabra, donde él es sujeto y objeto de su misma transfiguración. Poesía viril, templada, amarga a pesar de su juventud, en la raíz sufriente del hombre, él dice "que termina en dos fuentes y un deseo"; o que " todo es un camino con las esperanzas a la espalda"; pero siempre detenido en el desborde literario que aflora a su palabra por el artista consciente escondiendo el rojo crepitante. Poesía de una desnudez transparente, no llega por deslumbre sino por persuasión. El lenguaje de imágenes, donde el Yo y No-yo, lo objetivo y lo subjetivo se conjuran en un juego funcional - lúdico y humano al par- expresado en su lenguaje propio, donde los vocablos parecen adquirir a veces nuevos sentidos, de semántica propia. Juego también hoy necesario a todo poeta que aparece en actitud de autenticidad, virtud que lo justifica. Sus comienzos, de grandes perspectivas, constituyen ya en gran parte una realidad poética que se afirma con personalidad suya, en la nueva generación. (Editorial Goes. Montevideo, 1972, 59 páginas.)

Clara Silva
El País, 10 de junio de 1973

Clara Silva, Montevideo (1907-1976). Poeta, narradora, crítica. Colaboradora de publicaciones de todo el continente. Algunos títulos: La cabellera oscura (1945), Las bodas (1960), Aviso a la población (1964).

       
 

 

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